
El fútbol argentino perdió este viernes a Miguel Ubaldo Ignomiriello, uno de sus entrenadores y formadores más reconocidos. Tenía 99 años y falleció luego de varios días de internación en el Hospital Español de La Plata, ciudad donde nació y desarrolló buena parte de su extensa trayectoria.
Para Pergamino, su partida tiene un significado especial. Ignomiriello fue entrenador de Douglas Haig durante la temporada 1994, en la Primera B Nacional, y aquel paso por el club dejó una huella que se mantuvo intacta con el correr de los años.
El vínculo emocional con el rojinegro fue tan profundo que, según comunicó su familia, uno de sus últimos deseos fue que una parte de sus cenizas descansara en el estadio “Miguel Morales”. De esta manera, una parte de la historia de Ignomiriello quedará ligada para siempre a la casa de Douglas.

Ignomiriello construyó una carrera que trascendió largamente los resultados. Se inició como preparador físico y obtuvo su diploma de entrenador en 1953. A partir de allí dirigió equipos de distintas categorías en Argentina y también tuvo experiencias en Uruguay, Bolivia y Ecuador.
Su nombre quedó especialmente asociado a Estudiantes de La Plata, donde en 1963 asumió la conducción de las divisiones inferiores y fue el creador de la denominada “Tercera que Mata”, una camada que tuvo entre sus integrantes a Juan Ramón Verón, Carlos Pachamé, Oscar Malbernat, Eduardo Flores y Ramón Aguirre Suárez, entre otros.
También dirigió a Rosario Central, San Lorenzo e Independiente, además de una extensa lista de clubes del ascenso y el fútbol argentino.
En 1973 alcanzó otro de los grandes hitos de su carrera al conducir al seleccionado juvenil argentino que se consagró campeón en el Torneo de Cannes. Aquel equipo contó con futbolistas que luego serían figuras de primer nivel, entre ellos Mario Kempes, Ricardo Bochini y Marcelo Trobbiani.
También tuvo un breve paso por la Selección Argentina mayor. Dirigió tres partidos y quedó especialmente recordado por haber conducido a la denominada “Selección Fantasma”, el equipo que viajó a La Paz para enfrentar a Bolivia en el marco de las Eliminatorias para el Mundial de 1974.
Pero más allá de los títulos, las campañas y los nombres que dirigió, Ignomiriello fue reconocido principalmente por su capacidad para descubrir, formar y acompañar futbolistas.
En Pergamino, su recuerdo tendrá desde ahora un lugar especial. A casi tres décadas de su paso por Douglas Haig, el vínculo que construyó con el club permanecerá en el estadio que fue escenario de aquella etapa y que, por voluntad propia, será también el lugar donde una parte de sus cenizas encuentre descanso.
Don Miguel Ubaldo Ignomiriello se fue a los 99 años, pero dejó una historia que seguirá viva en los jugadores que formó, en los clubes que dirigió y, especialmente en nuestra ciudad, en la memoria de Douglas Haig.



