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Privatización de la Ruta N° 8: cierra la base de Corredores Viales y 13 trabajadores quedan sin empleo

El cambio de concesión dejó fuera del nuevo esquema a la base de seguridad vial ubicada en inmediaciones del Club Gimnasia y Esgrima. De los 15 trabajadores que cumplían funciones en nuestra ciudad, 13 perdieron su puesto

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El proceso de privatización de los corredores viales nacionales ya tiene consecuencias concretas en Pergamino. La base de Corredores Viales S.A. ubicada sobre la Ruta Nacional N° 8, en inmediaciones del Club Gimnasia y Esgrima, dejó de funcionar dentro del nuevo esquema de concesión y provocó la pérdida de puestos de trabajo para la mayoría de los empleados que prestaban allí tareas de seguridad y asistencia vial.

Los trabajadores tuvieron el miércoles su último día de actividad bajo la estructura de Corredores Viales y, a partir del traspaso de la concesión, quedaron fuera del nuevo modelo implementado sobre la Ruta N° 8.

Uno de los trabajadores afectados explicó que la base local había comenzado a funcionar en 2020. “Nosotros en el 2020 vinimos a Pergamino para poner una base de seguridad vial bajo las órdenes de Corredores Viales”, recordó.

La situación se produjo a partir de la privatización del tramo que comprende la Ruta N° 8 y su adjudicación al nuevo concesionario, Vial 8. De acuerdo con lo señalado por los trabajadores, la empresa utilizará tres bases de seguridad vial: Solís, Venado Tuerto y Sampacho, mientras que Pergamino y Larena dejarán de cumplir esa función.

El cambio también implica una reducción de los recursos operativos disponibles para la atención de quienes circulan por la ruta. “De tener cinco móviles y dos grúas, pasamos a tener tres móviles, y las grúas, que eran de la empresa, pasaron a ser tercerizadas”, explicó el trabajador.

Para quienes quedaron afuera, el problema no se limita a la pérdida de empleos. También plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante accidentes, desperfectos mecánicos y situaciones de emergencia en uno de los principales corredores viales de la región.

“Los pliegos se prepararon muy a favor de las empresas, preparando el escenario para trabajar prácticamente sin cabinas de cobro, sin personal, automatizando todo”, cuestionó, quien advirtió que el nuevo esquema supone una reducción de la presencia humana en la ruta.

En ese sentido, sostuvo que la tecnología no debería ser utilizada como argumento para desplazar trabajadores. “Se puede reconvertir, se pueden llevar a los compañeros y a las compañeras a distintos sectores. La tecnología no sería un impedimento; al contrario, se podría mejorar el servicio con mayor cantidad de capital humano”, afirmó.

La situación adquiere una dimensión particular en Pergamino, donde la base contaba con 15 trabajadores. Según explicó el empleado, 13 quedaron sin trabajo, mientras que él y otro delegado permanecieron vinculados al nuevo esquema.

El conflicto ahora quedó en manos del gremio, que intenta encontrar alternativas para evitar las cesantías y preservar los puestos de trabajo. La propuesta de los trabajadores apunta a una eventual reconversión de funciones dentro de la estructura vial, de manera que la modernización y automatización de determinados procesos no implique necesariamente la eliminación de empleos.

Mientras avanzan esas gestiones, Pergamino pierde una base operativa que durante años estuvo destinada a brindar seguridad y asistencia a quienes transitan por la Ruta Nacional N° 8. El cambio de concesión deja, por un lado, a trabajadores frente a la incertidumbre laboral y, por otro, abre un debate sobre cuánto personal y qué recursos tendrá el nuevo esquema para garantizar la atención y la seguridad en uno de los corredores más transitados de la región.

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