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Tres Arroyos de Capitán Sarmiento: incertidumbre y denuncias de vaciamiento por su cierre sorpresivo

La principal firma avícola del país suspendió por tiempo indeterminado las operaciones de su planta histórica alegando problemas eléctricos. Los trabajadores descubrieron que se retiraron las maquinarias y que los directivos vaciaron las oficinas. El temor por las indemnizaciones y una crisis que afecta a todas sus sucursales

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La crisis de Granja Tres Arroyos, históricamente la mayor empresa avícola de la Argentina, sumó un capítulo crítico con la paralización por tiempo indeterminado de su planta ubicada en la localidad de  Capitán Sarmiento.
A través de un comunicado interno, la firma notificó al personal que las tareas operativas quedaban suspendidashasta nuevo aviso” a partir de este lunes 31, instruyendo a los empleados a no concurrir a sus puestos de trabajo salvo convocatoria expresa de sus supervisores.
Si bien el documento oficial de la empresa atribuyó la medida a la falta de suministro eléctrico y a cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor de público conocimiento, la realidad dentro del predio encendió todas las alarmas de los gremios.
Los trabajadores constataron que durante el fin de semana se retiraron del establecimiento los equipos de armado de cajas, zorras y toda la maquinaria concesionada perteneciente a empresas externas que operaban en el lugar. En sintonía con esto, se denunció que los propios miembros del directorio vaciaron sus oficinas y retiraron sus pertenencias personales de los depósitos, dejando un panorama de desmantelamiento total que hace temer a los operarios por el cobro de sus salarios adeudados y ante la incertidumbre de no recibir las indemnizaciones correspondientes ante un cierre definitivo.
Este freno en la localidad de Capitán Sarmiento no representa un hecho aislado, sino el último eslabón de un fuerte retroceso productivo que comenzó en diciembre de 2024, cuando la firma intentó tramitar un Procedimiento Preventivo de Crisis ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Desde entonces, el mapa del conflicto se extendió por varias provincias de manera alarmante. En la provincia de Buenos Aires, la empresa ya cerró previamente su planta de Tristán Suárez desvinculando a 200 operarios, suspendió a la totalidad del personal en Pilar (planta Pinazo), redujo al mínimo la actividad en Ezeiza (Wade I) y enfrenta bloqueos y paralizaciones por fuertes reclamos salariales en Esteban Echeverría.
La situación es igualmente compleja en la provincia de Entre Ríos, donde en Concepción del Uruguay se anunció el cierre definitivo de la planta Becar para trasladar al personal, mientras que la planta La China permanece inactiva desde mayo tras registrarse el despido de 250 trabajadores que acumulaban el atraso de más de cinco quincenas de sueldos. Por su parte, en julio de este año la planta de Avex en Río Cuarto, Córdoba, sufrió una paralización completa de actividades que se extendió por un mes entero bajo la carátula de parada programada, afectando a unos 350 operarios de esa región.
Detrás de este desmantelamiento operativo generalizado se esconde un pasivo financiero asfixiante que la compañía no ha podido revertir. La conducción de la empresa, liderada por Joaquín De Grazia -e integrada en un 34 por ciento por la firma estadounidense Tyson Foods desde 2022-, se encuentra negociando contrarreloj con sus acreedores la reestructuración de una deuda que asciende a los 350,9 millones de dólares, con la asistencia de la banca de inversión VALO.
El plan de salvataje financiero que propone la firma incluye quitas de hasta el 75 por ciento del capital adeudado, plazos de pago extendidos a siete años y la venta urgente de al menos cinco de sus activos considerados no estratégicos para intentar conseguir la liquidez necesaria que evite el colapso definitivo de la emblemática marca nacional nacida en la década de 1930.
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