
El senador bonaerense del PRO de la Segunda Sección, Juan Manuel Rico Zini, tomó una postura crítica respecto a la situación económica actual impulsada por la administración nacional.
A pesar de los acercamientos políticos entre su espacio y La Libertad Avanza (LLA) de cara al escenario electoral del próximo año, el legislador de Pergamino no dudó en encender las alarmas sobre el impacto de la recesión en los hogares argentinos.
“Alguna actividad de fomento van a tener que hacer, porque la baja de consumo es brutal”, disparó Rico Zini durante una entrevista en un streaming. Para ejemplificar el deterioro de la economía real, el parlamentario amarillo hizo hincapié en la fuerte caída del consumo de alimentos esenciales como la carne y los productos lácteos, considerados históricos pilares de la mesa familiar en la región.
Además de la retracción comercial, el legislador puso el foco en el sobreendeudamiento de las familias, una problemática que hoy unifica los reclamos de diversos sectores de la oposición legislativa. Ante este panorama, consideró indispensable que el Ejecutivo Nacional flexibilice su esquema y diseñe herramientas de crédito, asistencia y refinanciamiento para los sectores más golpeados, sin que esto implique necesariamente abandonar el rumbo general de su programa macroeconómico.
Los límites ideológicos en el territorio
El debate sobre el rol del Estado fue otro de los puntos donde el referente de la Segunda Sección electoral marcó claras fronteras con el pensamiento libertario. Al trasladar la discusión teórica a la realidad de las gestiones municipales, Rico Zini sostuvo que los intendentes se enfrentan cara a cara con demandas sociales urgentes que no admiten respuestas dogmáticas. “A esa persona no le podés contestar con un libro de Benegas Lynch”, sentenció, cuestionando el liberalismo llevado al extremo.
De cara al futuro político, el senador evaluó que Javier Milei conserva posibilidades reales de buscar una reelección. No obstante, condicionó firmemente ese escenario a que la Casa Rosada haga una autocrítica profunda y demuestre flexibilidad política para corregir los desajustes que hoy asfixian al consumo, el empleo y la producción en el corto plazo.



