
La devoción por San Cayetano volvió a movilizar a los pergaminenses. Este viernes, cientos de vecinos se acercaron al Centro Barrial 12 de Octubre, en Falucho 864, para participar de las actividades organizadas por la festividad del Patrono del pan y del trabajo.
La jornada central incluyó la apertura del templo desde temprano, la tradicional procesión por las calles del barrio y una celebración religiosa. Como parte de la propuesta, también hubo mate cocido, tortas fritas, música y espacios de encuentro entre las familias.
Más allá de la tradición, el pedido volvió a ser concreto: pan, trabajo y bienestar para las familias. Yamila, colaboradora de la Parroquia, contó que participa desde hace cinco años y aseguró que esas son las principales intenciones de quienes llegan al lugar. “Siempre por pan y trabajo, y por la familia. Mucho. En este tiempo se necesita mucho”, expresó.

La celebración también volvió a mostrar cómo la devoción se transmite entre generaciones. Alicia, vecina del barrio, relató que comenzó a participar cuando tenía 14 años, siguiendo la tradición iniciada por su padre.
Durante la jornada, el Padre Aníbal planteó una mirada que trascendió lo religioso y puso el foco en las dificultades que atraviesa la sociedad. Habló de la necesidad de recuperar los vínculos y de volver a reconocerse como hermanos frente a un contexto marcado por necesidades, violencia y falta de oportunidades.
El párroco también manifestó preocupación por el desencanto de los jóvenes y por problemáticas como el consumo y la violencia. Frente a ese escenario, llamó a recuperar la cercanía y el acompañamiento comunitario.
La festividad de San Cayetano volvió así a combinar fe, tradición y realidad social. Entre velas, espigas, procesiones y encuentros familiares, la ciudad renovó un pedido que atraviesa generaciones: que haya pan, trabajo y oportunidades para todos.




