
Los vecinos de la zona de calle Bombero Esquivel, entre Rivadavia y Estrada, se quejan por una obra ejecutada -según denunciaron- por la Cooperativa Eléctrica Limitada Pergamino (CELP) para garantizar el suministro eléctrico a un edificio en construcción.
De acuerdo al reclamo de los frentistas, los trabajos comenzaron sin que quienes viven en el sector fueran previamente informados sobre el alcance de la obra, que implicó la rotura de veredas y generó inconvenientes que, aseguran, se prolongan desde hace semanas.
Uno de los vecinos afectados dijo a www.sitio2477.com.ar que el problema podría extenderse varias cuadras. “Van a romper toda la vereda hasta Estrada, después hasta Biscayart y van a seguir hasta Colón, hasta llegar a la torre que están edificando”, explicó.
El reclamo no se limita al deterioro de las veredas. De acuerdo con los vecinos, durante las tareas también se produjeron roturas de cañerías, provocando la acumulación de agua en distintos sectores.
“El tema es que rompieron caños, hay agua por todos lados”, sostuvo el frentista, quien cuestionó además la falta de comunicación previa por parte de quienes llevan adelante la obra.
Uno de los casos que más preocupa a los vecinos es el de una persona cuya vivienda se encuentra directamente afectada por los trabajos. Según explicó el damnificado, la obra lleva aproximadamente un mes frente a su domicilio y, pese a las dificultades que genera, nunca habría recibido un aviso formal sobre la intervención.
“Uno de los vecinos que tiene hace un mes la obra encima de su casa nunca le avisaron y no puede salir de su casa con normalidad”, sostuvo.
La situación habría obligado incluso a modificar las rutinas cotidianas de los habitantes del lugar. “Es un caos todos los días. Tiene que salir por la casa de al lado”, agregó.
Un reclamo que pide respuestas
Los vecinos no cuestionan la necesidad de que una nueva construcción cuente con los servicios correspondientes, pero plantean interrogantes respecto de la forma en que se están desarrollando los trabajos y las consecuencias que generan para quienes viven en el sector.
El principal reclamo apunta a la falta de información previa y a la necesidad de que las empresas y organismos responsables contemplen el impacto de las obras sobre los frentistas.
Mientras los trabajos continúan, los vecinos esperan que se adopten medidas para reducir las molestias, reparar las roturas ocasionadas y garantizar condiciones mínimas de circulación y acceso a las viviendas.
La preocupación, además, está puesta en la posibilidad de que la obra continúe extendiéndose por distintas calles hasta alcanzar el edificio en construcción, aumentando el número de frentistas afectados.
Para quienes viven en la zona, las tareas destinadas a garantizar un nuevo suministro eléctrico no debería traducirse en semanas de dificultades, veredas destruidas, cañerías dañadas y viviendas a las que sus propios habitantes no pueden acceder con normalidad.



